Extracción en el ojo.

En el mundo de la medicina sí que pasan cosas muy raras con las personas, sin ir muy lejos, solo basta con ir un día al área de emergencias de algún centro médico para darse cuenta de todo lo extraño que sucede en esos lugares llenos de todo tipo de situaciones.

En este caso, te estaremos hablando acerca de la historia de Jessica Greaney, una joven de 19 años que vivió una terrible experiencia con unos de sus ojos. Todo comenzó cuando la chica visitó la selva amazónica en Brasil, al momento de iniciar la expedición, todo marchaba con mucha normalidad, pero todo comenzó a cambiar cuando Jessica regresó a su país de origen.

Después de más de 15 días de expedición por el Amazonas, la joven de 19 años regresó a su país, pero todo en cuestión de días estaba por cambiar en uno de sus ojos, específicamente en su ojo izquierdo, que, al inicio comenzó a inflamarse de una manera bastante extraña, al pasar los días, todo parecía empeorar, ya que sentía que algo le estaba comiendo su córnea, al momento pensó que era una infección relativamente leve por causa del uso de lentes de contactos.

Después de 3 semanas, comenzó a notar que su ojo se cerraba solo, toda esta situación la aterró y la obligó a ir al área de emergencias de un centro médico cercano a su domicilio, al llegar al lugar, un especialista la examinó y determinó que la desafortunada joven tenía en su ojo izquierdo un raro parásito llamado Acanthamoeba Keratis, el cual ya se encontraba en su fase adulta.

Ante esta terrible situación, la joven se tenía que quedar hospitalizada, ya que el parásito Acanthamoeba Keratis no era tan fácil de extraer, frente a todos los estudios que realizaron los especialistas, no podían dar con un tratamiento para poder atacar directamente al parásito.

Por suerte, uno de los oculistas que la atendió, pudo conseguir un tratamiento a través de gotas, las cuales debían ser aplicadas cada media hora por 4 días. Según el testimonio de la joven, durante el tratamiento no pudo dormir, ya que las gotas le generaban mucha molestia, Por fortuna los especialistas pudieron extraer al parásito del ojo de la joven, que quedó con su sistema inmunitario bastante débil, gracias a todos los días que no pudo dormir.

Por otra parte, los especialistas detallaron, que estas clases de patógenos se encuentran presentes en aguas turbias como las que están en el Amazonas; y determinaron que la joven pudo haber contraído el parásito mientras se encontraba en dicha selva.

 

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